La coreografía invisible del interiorismo metódico
En toda reforma, no empezamos a tener sensación de hogar hasta la fase final.
Durante el proceso, solo vemos polvo, marcas en el suelo, paredes abiertas, decisiones pendientes con las que no contábamos y una sensación de caos que, desde fuera, puede parecer difícil de gestionar. Pero para nosotras, este camino es una gran oportunidad para saber bien hacia dónde vamos a ir, qué queremos y qué no para los próximos años.
En Sezam Studio entendemos el interiorismo metódico como una forma eficaz de transformar el espacio antes de que exista su versión final. Una manera de convertir la complejidad de una obra en un proceso acompañado, pensado y muy cuidado. Porque un hogar bonito no aparece de repente: se construye desde mucho antes de que pueda fotografiarse, teniendo en cuenta las múltiples variables que intervienen.
Y quizá por eso la danza nos parecía una forma tan natural de explicarlo.
El método que sostiene una reforma antes de que se vea el resultado
Una reforma no empieza cuando el espacio ya está limpio, sin muebles antiguos y preparado para modificarse. Empieza mucho antes, en ese momento en el que todavía hay marcas en el suelo, decisiones abiertas y una idea de hogar que aún no se ve del todo.
El método, ahí, se vuelve imprescindible.
Porque lo que después se percibe como un resultado armónico suele estar sostenido por muchísimas decisiones previas: distribución, proporción, iluminación, materiales, acabados, necesidades reales, coordinación de industriales, planificación de tiempos y una mirada capaz de imaginar el espacio incluso cuando todavía no se sabe cuál va a ser el resultado.
En Sezam Studio trabajamos a fondo esa parte menos visible del interiorismo: la que ordena, anticipa, acompaña y da sentido a cada paso del proceso.
Bailarina: Naty Gimenez / Videógrafa: Lidia Ladera
Antes de que aparezca la calma final, hay método. Antes de que un espacio se sienta hogar, hay técnica, precisión, coordinación, detalle y planificación. Y antes de que todo parezca natural, ha habido una forma muy concreta de mirar, decidir y construir.
El método también puede ser belleza
A menudo se asocia el interiorismo únicamente con el resultado final: una vivienda bonita, una luz agradable, una cocina bien integrada, un salón equilibrado, una combinación de materiales que funciona.
Pero el resultado final es solo la parte visible.
Detrás hay una estructura de trabajo. Hay preguntas con respuestas. Hay planos y pruebas. Hay planteos y decisiones que se toman antes de que empiece la obra y otras que se ajustan durante el proceso. Hay conversaciones con el cliente, visitas, seguimiento, coordinación y una visión global que conlleva calidad, es decir, trabajo bien realizado.
“Para nosotras, interiorismo metódico significa pautar, ordenar y anticipar, con el fin de obtener el mejor resultado para cada cliente, con un proceso fluido sin problemas ni fricciones”
En Sezam Studio lo entendemos así: la belleza casi nunca surge con la improvisación. La belleza está en la fluidez y la simplicidad que conseguimos desgranando cada paso dentro del proceso para que este avance sin percances a pesar de las múltiples variables y personas que intervienen en él.
De la obra al hogar: ordenar el caos para que aparezca la calma
Una obra conlleva ruido y polvo, aparecen imprevistos y a menudo se toman decisiones técnicas que, a simple vista, pueden parecer lejanas a la emoción que supone habitar una casa.
Pero cuando existe un método, ese caos empieza a tener dirección y propósito.
Cada marca en el suelo anticipa una distribución. Cada decisión sobre iluminación cambia la forma en que se vivirá una estancia. Cada material elegido habla de uso, de su mantenimiento, de sensaciones, emociones y también de futuro. Cada reunión y cada ajuste forman parte de una transformación que no solo busca que el espacio quede bien, sino que funcione a diario para quien va a vivirlo.
En Sezam no entendemos el interiorismo como una capa estética que se añade al final. Lo entendemos como un proceso que está presente desde el inicio. Desde la primera mirada al espacio hasta la forma en que ese lugar empieza a sentirse propio.
Disciplina, precisión y emoción en cada proyecto de interiorismo
La danza permite explicar algo a lo que a veces cuesta poner palabras. Un movimiento puede parecer espontáneo y natural, pero detrás hay normalmente una mezcla única de técnica y sensibilidad. Una coreografía puede parecer fácil, pero sigue una estructura ensayada y perfeccionada múltiples veces. Un gesto puede emocionar porque antes ha habido control, ensayo y repetición.
Con el interiorismo sucede algo parecido. El hogar que al final se percibe sereno, cálido y coherente no nace sólo de escoger piezas bonitas. Nace de haber comprendido cómo vive cada persona, qué necesita, qué espera de su casa y qué decisiones facilitarán que ese espacio funcione en el día a día. Y la creatividad, la experiencia, el rigor y la tenacidad son esenciales para obtener ese resultado.
No se trata únicamente de crear espacios bonitos. Se trata de crear espacios que se recorren, se usan, se comparten y se sienten, tras un proceso de obra previsto desde las fases iniciales del proyecto de diseño.
Fotógrafa: Maria Pujol
Interiorismo metódico para vivir mejor el proceso
Una reforma puede ser una etapa ilusionante, pero con frecuencia genera dudas, incertidumbre y cansancio. Por eso, para nosotras, tener un método no es para nada rigidez. Al contrario, para nosotras es una forma de cuidar.
Cuidar el proceso.
Cuidar las decisiones.
Cuidar los tiempos.
Cuidar las decisiones del cliente.
Cuidar que el resultado final tenga sentido
Cuidar que el resultado sea tal como se había previsto.
“No debería ser normal que las obras de reforma terminen con decepciones discusiones y pleitos. Eso hace que uno de los momentos más maravillosos de la vida se vuelva tremendamente frustrante»
El acompañamiento al cliente forma parte del método: ayuda a que la obra no se viva como una suma de decisiones aisladas e improvisadas, sino como un proceso con dirección que culmina en aquello que el cliente desea y que disfrutará durante muchísimo tiempo.
Lo que hoy es ruido, mañana será hogar
Toda reforma atraviesa momentos en los que cuesta imaginar el resultado. Son momentos en los que el espacio todavía no habla el lenguaje de quien lo vivirá y en los que todo parece estar a medio camino.
Pero ahí, precisamente ahí, el método es especialmente importante. Para no perder de vista el objetivo.
Para mantener, si no aumentar, la ilusión que esta fase conlleva. Para transformar la obra en una experiencia clara y consciente, con la que se construye el futuro deseado, con la tranquilidad de contar con un acompañamiento con dilatada experiencia profesional.
En Sezam Studio pensamos que el proceso de reformar una vivienda comporta un cambio vital importante, y el interiorismo metódico es una manera eficaz de vivir este proceso con emoción e ilusión, para que todo salga según lo deseado. Si el proceso se llena de dudas y problemas, el resultado nunca será positivo.
Cuando el método está bien trabajado, el resultado no solo es bonito. También es personalizado y se llega a él sintiendo tranquilidad y con la certeza de haber tomado las decisiones adecuadas.
Descubre la forma de trabajar con Sezam
Cada proyecto de interiorismo empieza mucho antes de tener el espacio terminado. Empieza en la escucha, en el análisis, en la planificación y en esa capacidad de imaginar cómo puede vivirse un lugar cuando apenas sabemos nada de él.
Esta mirada resume algo que define nuestra forma de trabajar: la belleza final de una reforma nace de la sensibilidad y la creatividad, pero también del proceso que la sostiene.
Si estás imaginando un cambio en tu vivienda, te invitamos a descubrir la forma de trabajar de Sezam y a mirar tu proyecto desde otro lugar: con sensibilidad, método, y con una visión enfocada en convertir el espacio en tu hogar.
Equipo Sezam Studio