La tendencia es lo que se lleva en una determinada época, aquello que es diferente a lo habido hasta un momento determinado y por ello deseable.

En general todos nosotros seguimos la moda con más o menos intensidad, cuidamos de nuestra imagen y la ajustamos, muchas veces sin darnos cuenta, a un estilo predominante del que nos llega información constantemente a través de la publicidad y medios de comunicación. No deja de ser sorprendente que sigamos las tendencias estéticas del momento y al mismo tiempo tengamos a veces la necesidad de ser originales y diferenciarnos de la masa, para sentir que reafirmamos nuestra individualidad, esto es, nuestra personalidad.

Esto que es tan extendido en el mundo de la imagen personal, hace ya algún tiempo que intenta hacerse un hueco en la decoración de nuestros hogares. No hablamos de la inclinación natural por embellecer nuestros utensilios, herramientas y entorno según las posibilidades, si no de seguir una moda cambiante y que condiciona la manera de vivir en nuestra casa, que es nuestro espacio más íntimo y personal, para adecuarla a la actualidad, a los cambios sociales y económicos que acontecen en la época determinada en que vivimos.

Por eso, nos gusta analizar lo que observamos y aquí os adelantamos unas pinceladas de lo que creemos que está marcando la tendencia actual y futura en decoración:

 

Distribución

El piso de 70 m2 con pasillo y cuatro habitaciones se acabó. Quizás tuvo algún sentido cuando predominaba la familia nuclear, pero ahora la diversidad en las estructuras familiares es tan amplia, que las viviendas de estas características resultan encorsetadas.

También se acabó el loft industrial con todo abierto. Fue tendencia hace décadas pero al final acaba imponiéndose la necesidad de disponer y disfrutar de un espacio íntimo que permita recogernos cuando así lo necesitemos, del resto de personas con las que vivimos.

Las distribuciones se presentan con estancias diferenciadas, semiabiertas, con paramentos que dividen físicamente los espacios de manera opcional y que permitan el paso de luz natural entre ellos. Por esta razón se impone el uso de  grandes puertas correderas de vidrio en nuestros interiores, pero también se abren las cocinas a los salones a la vez que se separan sin cerrarse con islas o barras con taburetes,  y las terrazas con cerramientos que permitan una apertura total y al mismo tiempo un buen aislamiento según las necesidades.

 

Colores

Las últimas corrientes estéticas de origen nórdico imponían el blanco con algunas notas de color en el mobiliario, así  que parece que ahora necesitamos algo más y pintamos las paredes con tonos sobrios pero intensos, que inspiran calma y profundidad con la gama de los azules, turquesas y verdes mayormente contrastados con mostazas y rosas pálidos. Las paredes ya no son un fondo sobre el que disponer el mobiliario contrastándolo, sino se coordinan con él en un juego de color ” tone sur tone”, lo que resulta bastante arriesgado y valiente, porque entre otras cosas implica elegir el sofá de acuerdo con el color de la pared y no de manera independiente.

 

Materiales

Los que te gusten, pero eso sí, que sean nobles: maderas sin demasiada beta, mármoles, cerámica y tejidos con materias naturales. Con ellos nuestros interiores resultan elegantes, auténticos y naturales. Se trata de materiales “lujosos”, pero se presentan con superficies mates, lisas y con formas geométricas y simples al fin.

La nota extravagante la aportan los dorados y cobrizos de griferías, pomos y manillones, cubiertos y algunos pequeños objetos como maceteros o jaboneras. Estos objetos de brillo metalizado ofrecen un contraste muy nuevo con los tonos intensos y sobrios de las paredes y del mobiliario.

 

Objetos de decoración

Hemos tenido épocas en que el minimalismo imperaba en las publicaciones de decoración, y los espacios aparecían sin apenas color, geométricos y vacíos.

Hoy nos gusta la decoración. Disponemos jarrones, lámparas, alfombras y revestimientos de diferentes formatos en nuestros espacios interiores. Y sobre todo, y esto es muy importante, los disponemos acompañados de plantas verdes que nos reconcilian con la naturaleza, aunque vivamos en grandes ciudades.

Y otra observación a tener en cuenta: no vale cualquier jarrón ni cualquier candelabro. Mejor si es de vidrio o cerámica y mucho mejor todavía, si se trata de piezas artesanales, con formas naturalmente orgánicas que huyen de la perfección de los procesos industrializados.

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