Proyectos

EQUIPO

SERVICIOS

Prensa

Blog

Contacto

Equipo Sezam Studio

DESCUBRE A MARINA ZAMORA

marina@sezam.es
(+34) 628 26 68 23

Carrer de Paris 151-155,
08036 – Barcelona

Derribar paredes sería muy fácil… si la gravedad no existiera.

Muchas veces imaginamos una reforma de forma muy sencilla:

«Tiramos esta pared, abrimos este espacio y así ganamos amplitud y entra más luz.»

Suena fácil. Casi como si transformar una vivienda consistiera simplemente en mover piezas de un sitio a otro.

Pero un piso se parece mucho más a una torre de Lego de lo que imaginamos.

Hay piezas que puedes retirar sin que ocurra nada.

Ahora bien, prueba a quitar una de las que sostiene el conjunto.

El resultado es fácil de imaginar.

Con los edificios ocurre exactamente lo mismo.

Por eso, antes de plantear el derribo de una pared, hay una pregunta mucho más importante que «¿quedará mejor un espacio abierto?«: «¿Qué función está cumpliendo esa pared dentro de la estructura del edificio?»

No todas las paredes de un piso cumplen la misma función

A simple vista, dos paredes pueden parecer prácticamente iguales.

Sin embargo, su función dentro del edificio puede ser completamente distinta.

Una puede ser simplemente un tabique que separa dos estancias. La otra puede formar parte de la estructura y ayudar a sostener el edificio. Y ahí está la diferencia.

Cuando se elimina un elemento estructural, el peso que soportaba no desaparece. Simplemente, necesita encontrar otro camino para seguir transmitiéndose hasta la cimentación.

Por eso, antes de derribar una pared, es imprescindible estudiar cómo se comporta la estructura y diseñar una solución que permita redistribuir esas cargas de forma segura.

Abrir una cocina al salón o unir varias estancias puede parecer una intervención sencilla, pero detrás de esa sensación de amplitud suele haber mucho más trabajo técnico del que finalmente llega a percibirse.

 

Apeos estructurales antes de derribar una pared

¿Qué es un apeo estructural?

Un apeo estructural es la solución que permite abrir un hueco en una pared de carga sin comprometer la estabilidad del edificio.

Dicho de forma sencilla: cuando queremos eliminar una parte de un muro que ayuda a sostener el edificio, primero hay que crear una nueva forma de soportar ese peso.

El objetivo no es que el edificio deje de apoyarse en ese muro, sino conseguir que el peso encuentre otro recorrido seguro.
Para hacerlo posible, se incorporan nuevos elementos estructurales que pasan a asumir esa función y permiten abrir una puerta más amplia, comunicar dos estancias o crear un gran ventanal.

Aunque el resultado final pueda parecer una simple apertura en la pared, detrás siempre hay un estudio previo y una solución cuidadosamente diseñada para que el edificio continúe comportándose exactamente igual que antes.

¿Cómo se abre un hueco en una pared estructural?

No se empieza con una maza.

Aunque en los vídeos de obra esa sea probablemente la parte más espectacular.

Antes existe un proceso técnico que debe definir qué vamos a modificar, cómo se sostendrá la estructura durante los trabajos y cuál será la solución definitiva.

De forma simplificada, el proceso suele desarrollarse así:

1. Entender la estructura existente
Antes de intervenir, hay que analizar cómo funciona el edificio y qué papel tiene el elemento que queremos modificar.
En edificios antiguos, además, la realidad construida no siempre coincide exactamente con lo que esperábamos encontrar antes de iniciar la obra. Por eso, las comprobaciones previas y el seguimiento durante la ejecución son especialmente importantes.

2. Definir y calcular la intervención
Una vez entendido cómo funciona el edificio, se diseña la mejor forma de abrir el nuevo hueco sin comprometer su estabilidad.

Se definen qué elementos estructurales serán necesarios, sus dimensiones, dónde se colocarán y cómo se llevará a cabo la intervención para que el edificio esté seguro en todo momento.

Todo esto se estudia y se calcula antes de comenzar la obra. No son decisiones que puedan improvisarse mientras se derriba una pared. Además, estas intervenciones deben cumplir las exigencias de seguridad establecidas por el Código Técnico de la Edificación.

3. Colocar el apeo estructural
Antes de abrir el hueco, se instala el apeo estructural.

Su función es crear un nuevo apoyo para que el edificio continúe sosteniéndose mientras se modifica el muro. Es una forma de garantizar que la intervención pueda realizarse con total seguridad.

4. Abrir el hueco e instalar la nueva estructura
Una vez todo está preparado, se realiza la apertura y se colocan los nuevos elementos estructurales que pasarán a sostener esa parte del edificio de forma permanente.

Son ellos los que permitirán mantener la estabilidad del edificio después de eliminar una parte del muro.

5. Retirar los elementos auxiliares del apeo
Cuando la nueva estructura ya está instalada y puede asumir por sí sola su función, los elementos de apoyo auxiliares empleados, dejan de ser necesarios y se retiran.

A partir de ese momento, el edificio vuelve a apoyarse de forma definitiva sobre su nueva estructura.
La propia secuencia de ejecución forma parte de la seguridad de la intervención.

Apeos estructurales antes de derribar una pared

¿Hace falta proyecto o permiso para abrir una pared de carga?

Sí. Cuando una reforma afecta a la estructura de un edificio, deja de ser una obra convencional y requiere una intervención técnica específica.

Antes de empezar, es necesario estudiar cómo se realizará la apertura, justificar que el edificio seguirá siendo seguro y preparar la documentación que exija la normativa en cada caso.

Además, este tipo de actuaciones suelen requerir la correspondiente tramitación administrativa. La documentación necesaria y el procedimiento varían en función del alcance de la intervención y de la normativa municipal de cada municipio.

En Barcelona, por ejemplo, la consulta previa de obras permite determinar qué tipo de tramitación corresponde, como un comunicado o una licencia, y qué documentación debe presentarse.

Por eso, abrir un muro de carga implica mucho más que demoler una pared. Detrás de una intervención que puede parecer sencilla existe un trabajo previo de estudio, diseño, cálculo, gestión administrativa y coordinación técnica que garantiza que la reforma pueda ejecutarse con todas las garantías de seguridad.

 

¿Y qué tiene que ver todo esto con el interiorismo?

Mucho.

Desde el interiorismo buscamos mejorar la forma de vivir un espacio.

Abrir una cocina al salón. Eliminar un pasillo innecesario. Conseguir que entre más luz. Crear una distribución más cómoda y fluida.

Pero ninguna de esas decisiones puede tomarse al margen del edificio en el que se encuentra la vivienda.

Antes hay que entender qué posibilidades ofrece la estructura y cuáles son sus límites.

Quizá esa pared pueda desaparecer.

Quizá sea necesario incorporar una viga.

Y quizá esa solución estructural condicione la altura del techo, la iluminación o el diseño del mobiliario.

Por eso, un buen proyecto de interiorismo no empieza cuando se eligen los materiales o los acabados. Empieza mucho antes: comprendiendo cómo funciona el edificio para que diseño, estructura y ejecución avancen en la misma dirección.

Ese es el enfoque con el que trabajamos en Sezam Studio. Lo llamamos Interiorismo Metódico: una forma de desarrollar cada proyecto en la que todas las decisiones, desde la distribución hasta el último detalle constructivo, forman parte de un mismo proceso, pensado para que el resultado final sea coherente, seguro y responda realmente a la manera de vivir de cada cliente.

 

Noticias relacionadas