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¿Estamos dejando atrás las casas beige? El regreso del color en el interiorismo

Abres Pinterest.

Cocinas beige. Salones beige. Baños beige.

Madera natural, piedra clara y una paleta de tonos neutros que parece repetirse una y otra vez.

Durante años, el color en el interiorisme pareció quedar en un segundo plano. Buscábamos viviendas luminosas, serenas y atemporales. Y tiene todo el sentido: los colores neutros transmiten calma, combinan con facilidad y permiten crear espacios que se mantienen bien a largo plazo.

Sin embargo, algo empieza a cambiar.

Cada vez vemos más proyectos de interiorismo que se atreven a introducir el color de una manera más decidida.

No con los excesos de otras décadas, sino desde un planteamiento mucho más consciente: una cocina verde, un baño terracota, una carpintería lacada o una lámpara que rompe deliberadamente la neutralidad de una estancia.

Más que una tendencia pasajera, parece una nueva forma de entender la personalidad de una vivienda y de quienes la habitan.

Cuando el color no necesitaba pedir permiso

Si miramos hacia las décadas de los cincuenta y sesenta, la relación con el color era muy distinta.

Los azulejos verdes, azules o burdeos revestían baños completos. Las cocinas incorporaban tonos intensos y los estampados convivían con maderas, textiles y muebles llenos de carácter.

También los espacios comerciales comprendieron muy pronto la capacidad del color para construir una identidad.
Los conocidos diners americanos, por ejemplo, utilizaban el rojo, el turquesa o el amarillo no solo como elementos decorativos, sino como parte esencial de su lenguaje. Bastaba con entrar para reconocer el tipo de lugar casi antes de entender dónde estabas.

Evidentemente, no todo lo que se hizo entonces ha envejecido bien. Hubo excesos y tendencias que hoy difícilmente recuperaríamos.

Pero aquellos interiores tenían algo que merece la pena volver a observar: no intentaban parecerse unos a otros.
Después llegó una búsqueda mucho mayor de calma, orden visual y simplicidad. Probablemente la necesitábamos.

El problema aparece cuando esa voluntad de crear espacios atemporales termina eliminando cualquier decisión capaz de aportar personalidad.

 

color en el interiorismo

Una casa atemporal no tiene por qué renunciar al color

En una reforma integral, muchas decisiones están pensadas para durar décadas.

La distribución, los materiales, la iluminación o los elementos construidos deben seguir funcionando con el paso del tiempo. Precisamente por eso, el color también merece formar parte de esa reflexión.

No todas las decisiones, sin embargo, tienen el mismo nivel de permanencia.

Elegir un cojín o una cortina no implica el mismo compromiso que definir el color de una cocina, un pavimento o el revestimiento de un baño.

Cada elemento requiere una forma distinta de incorporar el color.

En algunos casos puede aparecer de manera puntual y fácil de modificar. En otros, puede convertirse en una decisión estructural del proyecto.

La clave no está en preguntarse si debemos utilizar color, sino en decidir dónde, cómo y por qué.

El color en el interiorismo también construye el espacio

Solemos asociar el color únicamente con la decoración.

Sin embargo, también puede funcionar como una auténtica herramienta de proyecto.

Puede destacar una carpintería, conectar visualmente distintas estancias, aportar profundidad a una habitación o diferenciar usos sin necesidad de levantar un tabique.

También puede modificar la percepción del volumen. Pintar las paredes y el techo de un mismo tono, por ejemplo, puede hacer que una estancia resulte más envolvente, más íntima o incluso más amplia, dependiendo del color y de la luz.

Cuando el color se incorpora desde el inicio del proyecto, deja de ser un añadido estético.
Se convierte en una decisión arquitectónica más.

Y esa diferencia se percibe, aunque muchas veces no sepamos explicar exactamente por qué un espacio funciona.

 

color en el interiorismo

Ni todo beige ni tampoco volver a los años sesenta

En Sezam Studio siempre hemos trabajado con una base atemporal, pero eso no significa que nuestros proyectos deban ser neutros por completo.

Nos gusta encontrar algún punto en el que el espacio pueda permitirse un poco más de vida

Puede ser una cocina, un baño, una pieza de mobiliario a medida, una carpintería o simplemente un detalle que aparezca de forma puntual y aporte carácter al conjunto.

No creemos que dentro de unos años todas las viviendas vuelvan a llenarse de colores intensos.

Tampoco pensamos que las casas neutras vayan a desaparecer.

Lo que sí observamos es un cambio hacia proyectos mucho más personales.

Viviendas que siguen buscando calma, equilibrio y durabilidad, pero que ya no sienten la necesidad de parecerse unas a otras.

Para nosotras, esa es la verdadera evolución del interiorismo: dejar de diseñar únicamente siguiendo una tendencia y empezar a proyectar pensando en las personas que van a vivir el espacio.

En cómo se mueven por la casa.

En qué objetos quieren conservar.

En qué ambientes les hacen sentir bien.

Y en qué decisiones pueden ayudar a que su vivienda hable realmente de ellas.

A veces, una única intervención de color es suficiente para que un espacio deje de ser correcto y empiece a contar una historia.

 

¿Estás pensando en reformar tu vivienda?

En Sezam Studio diseñamos reformas integrales que buscan el equilibrio entre funcionalidad, atemporalidad y personalidad.

Para nosotras, el color en el interiorismo no tiene por qué responder a una moda. Puede ser la herramienta que consiga que una vivienda deje de parecerse a tantas otras y empiece a sentirse realmente tuya.

Si quieres descubrir cómo trabajamos o estás pensando en transformar tu vivienda, estaremos encantadas de escucharte.

 

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