Reformar tu casa sin ayuda: buena idea… hasta que empieza las obras
Hay un tema del que últimamente hablamos a menudo en el estudio: “reformar no es decorar, ni jugar a los Sims: es gestionar.” Y cuando decides hacerlo por tu cuenta, esa frase cobra todo su sentido. Déjame explicártelo.
A veces, después de una reunión informativa, hay quien nos dice:
“Al final lo haremos con un albañil que ya conocemos, y nosotros compraremos los materiales. Así nos sale mejor de precio.”
Y claro, lo entendemos, querer optimizar costes es lógico. Pero con sinceridad, también sabemos lo que suele venir después.
Visto desde fuera, diseñar un espacio es fácil (y más con la cantidad de apps que te pueden ayudar), y coordinar una obra de reforma no debe ser tan complicado… hasta que empiezan las dudas, los contratiempos y los problemas, por no conocer los aspectos técnicos y metodológicos de una reforma, lo cual conduce a llamadas en horario laborable, atrasos, productos defectuosos y los famosos “esto no encaja”.
Cuando el ahorro se convierte en disgusto
Hace unos años, una clienta nos habló de una marca de grifería que había encontrado por internet. Los modelos eran casi idénticos a los que le habíamos propuesto, pero costaban tres veces menos. Decidió comprarlos. Y esto fue lo que ocurrió después:
- La instalación fue más complicada de lo previsto.
- La pintura negra de los grifos empezó a saltar al mes.
- Las juntas y roscas de los materiales empezaron a ceder 4 años después
- Y, para rematar, la marca no se hizo responsable.
Al final, el supuesto ahorro acabó costando caro.
El otro lado de una reforma
Lo que desde fuera puede parecer una aventura creativa, por dentro es un tablero de logística en constante movimiento. Cada día hay nuevas decisiones que tomar, proveedores que coordinar, medidas que revisar, materiales que reclamar, entregas que comprobar y precios a reconfirmar.
Y sí, también hay errores que, si no se detectan a tiempo, pueden costar muy, pero que muy caros en cuanto a dinero, tiempo, paciencia y temple.
Elegir si el suelo será de madera o cerámica es fácil. Lo difícil es entender cómo se comportará con el paso del tiempo, cómo reaccionará a la luz o al calor, o qué mantenimiento necesitará. Y ahí es donde la experiencia es importante si no quieres fallar en la elección, porque un material puede ser precioso… pero no siempre es el adecuado para la vida que vas a tener en casa.
Créeme si te digo que hemos visto a una mujer muy alterada porque había dispuesto una encimera de mármol blanco país en su nueva cocina, y no podía aceptar que el primer día de estrenarla ya se hubiera manchado con el té, y dos días más tarde con limón.
Ella esperaba que el mármol mantuviera para siempre su color blanco del primer día y cuando le reclamó al marmolista que el producto que le había instalado estaba defectuoso, este, tras revisarlo, concluyó que el material estaba perfectamente y que no había ninguna razón para cambiarlo. La mujer se sintió engañada y muy decepcionada.
Con el tiempo, nos contó que se había solucionado porque resulta que las manchas se aclaraban solas cuando les daba el sol. Hoy está contenta con su encimera, pero sin duda, podría haberse ahorrado el disgusto si alguien le hubiera asesorado sobre las características y requisitos de los distintos materiales desde el principio.
Cuando cuentas con un equipo, todo fluye
En una reforma integral, no se trata de controlarlo todo, sino de saber a quién confiar cada fase del proceso. Así, cuando cuentas con un equipo de interiorismo, lo que realmente estás haciendo es invertir en tranquilidad:
- Tranquilidad de saber que los operarios están bien coordinados.
- Tranquilidad de saber que alguien con criterio técnico y experiencia está al mando.
- Tranquilidad de saber que los pedidos están calendarizados con el tiempo suficiente.
- Tranquilidad de saber que hay confianza y buena relación con los proveedores y operarios.
- Tranquilidad de saber que la interiorista revisa las medidas tras cada fase de obra, para evitar cualquier desajuste.
- Tranquilidad de saber que obtendrás el mejor resultado posible porque todo, desde el inicio, se ha analizado y controlado para que así sea.
Durante la pandemia, por ejemplo, Jaume y Arlet nos encargaron la reforma de su piso cerca de Francesc Macià. No pudieron venir ni un solo día. Aun así, siguieron cada fase del proceso, eligieron materiales, mobiliario, aprobaron decisiones y hoy, cinco años después, todavía se sienten satisfechos de cómo se condujo y gestionó todo.
Lo barato (y lo fácil) casi nunca tiene calidad ni es duradero
Reformar una casa por tu cuenta puede parecer una forma de ahorrar, pero rara vez lo es. A menudo el “mejor precio” esconde omisiones y no es el mejor precio, sino el precio de algo incompleto. Y no hablamos solo de dinero, también de tiempo y de energía.
Una obra de reforma sin sobresaltos no es nada fácil y conseguirlo no ocurre por casualidad: es el resultado de muchos ojos atentos, de años de experiencia y de una metodología enfocada en la previsión y resolución de problemas.
Porque, como decimos en el estudio: un proyecto bien gestionado no es el que no tiene problemas, sino el que los resuelve antes de dar el siguiente paso.
Como cliente no deberías estar pendiente de si los muebles encajan o de si el transporte ha perdido un pedido. Tu papel debería ser otro: disfrutar del proceso y ver cómo, poco a poco, tu casa se convierte en ese lugar que imaginabas desde el principio.
En resumen: una reforma no es solo una obra en tu casa, también es acompañamiento
Hacer una reforma por tu cuenta puede parecer una aventura, pero la mayoría de las veces acaba siendo una prueba de resistencia. Contar con un equipo de interiorismo significa tener a alguien que piense en todo, incluso en lo que tú no sabías que había que pensar.
Porque cambiar el interior de tu casa debería ser un proceso tan bonito como el resultado final.
“Detrás de cada obra sin estrés hay un equipo que se anticipa, coordina y resuelve con cuidado cada detalle, para que tú puedas disfrutar tanto del proceso, como del resultado” — Equipo Sezam Studio



