Actualmente puede visitarse la muestra de fotografía de Brassaï que se expone en la fundación Mapfre.

Nos gusta Brassaï, igual que el fauvismo o el cubismo que le eran contemporáneos, pero debo decir que últimamente tengo la sensación de haber visto numerosas exposiciones de obras del siglo XX o inspiradas en las creaciones de entonces, y he visto muy pocas que recojan esa sabiduría, esa nueva forma de ver de aquellos años (y que ahora ya hace décadas que no es nueva), para incorporarla de manera innovadora en cualquier manifestación artística actual.

Claro que nos gustan las fotos directas de Brassaï, sus personajes descarados, sus antros y callejuelas del París de hace 100 años y su clara intención de no maquillar las escenas que, aunque poéticas y de ingeniosos encuadres, nos parecen algo así como más de lo mismo.

No le queremos quitar ningún mérito a Brassaï, a quien admiramos como fotógrafo y como individuo, y del que tenemos bibliografía en nuestras estanterías, pero sí tenemos la sensación de que abundan las exposiciones con temática artística y creativa producida en la primera mitad del siglo pasado, y aunque es un tiempo en el que las artes y la arquitectura nos brindaron creadores y produjeron obras que marcaron un hito en la historia del arte y de la humanidad, nos parece que después de aquello, está costando encontrar algo rompedor, realmente innovador y capaz de crear escuela en el futuro.

Brassaï fue magnífico por no dejarse influir por las apariencias y buscar lo bello en lo que no lo era, en los suburbios, los tugurios y las gentes de mala reputación. Supo captar la belleza de las calles oscuras de Paris, cuando parecía que lo interesante era el glamour de sus bulevares. Tiene pocas fotografías de arquitectura, pero las que hemos visto, podrían funcionar como esculturas sin volumen, poemas sin rima, imágenes casi abstractas que hoy nos parecen banales pero que en su tiempo delataban una peculiar forma de mirar que llegó para quedarse con Brassaï y muchos otros artistas de su época.

Lo cierto es que después de ver esta exposición, hemos pensado en todo esto y lo hemos escrito, así que de nuevo, ha sido una manifestación artística de ese tiempo lo que nos ha hecho pensar, hablar, escribir y seguramente también nos inspirará para crear.

Por ello, aunque hayamos tenido la sensación de ver algo parecido a lo ya habíamos visto tantas otras veces, estamos agradecidos y contentos de poder disfrutar con lo que nos han dejado estos artistas, sus escuelas, sus búsquedas, sus procesos y sus obras.

Así que desde aquí, aprovechamos para dar las gracias también a las galerías, salas, fundaciones y museos que nos facilitan estos ratos de disfrute con la contemplación de sus exposiciones.

 

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