Integrar la televisión en el salón manteniendo la armonía del conjunto
Durante décadas, el diseño de un salón seguía una regla no escrita pero bastante inamovible: todo el espacio se rendía ante la televisión. El sofá, la orientación de las luces, la ubicación de las tomas y hasta la distribución general se pensaban para mirar hacia la pantalla.
Sin embargo, en el estudio vemos que esto está cambiando. Cada vez más clientes nos transmiten la misma inquietud: “Queremos tener televisión, pero no que el salón gire en torno a ella porque nos rompe la armonía del espacio”. Es una preocupación lógica. Cuando diseñas tu casa, buscas crear un hogar tranquilo, con materiales cálidos y una iluminación cuidada, y, de repente… ahí está ese bloque oscuro condicionando la estética cuando está apagado.
Hoy, integrar la televisión en el salón implica algo más que elegir una pared libre. La televisión y la decoración deben convivir sin que la pantalla se convierta en el centro absoluto de la estancia.
El salón es ahora un espacio multitarea. Queremos que invite a la conversación, a la lectura, a desconectar con un café o a escuchar música. Consumimos contenido de forma distinta (en portátiles, tablets o móviles) por lo que la televisión ya no necesita ser el centro absoluto de la habitación.
El reto del interiorismo: integrar la TV en la decoración sin comprometer el diseño
La solución no tiene por qué pasar por eliminar la televisión de forma radical (aunque hay quien decide vivir sin ella y priorizar una librería). Para la mayoría, el reto está en encontrar el equilibrio: mantener la comodidad de una pantalla sin renunciar a la calma visual.
En Sezam no creemos en fórmulas fijas; todo depende de cómo viva cada cliente. Aun así, estas son las tres opciones que mejor nos funcionan en los proyectos cuando buscamos integrar la TV en la decoración de forma fluida.
1. Mobiliario a medida
Es la opción que más solemos proponer. No se trata de prescindir de la televisión, sino de integrarla de forma coherente.
Diseñamos muebles con paneles deslizantes o puertas escamoteables para que la pantalla solo esté a la vista cuando se vaya a usar. Ocultar la televisión no significa renunciar a ella, sino permitir que desaparezca cuando no está aportando nada al espacio.
Lo hicimos, por ejemplo, en un proyecto en el barrio de Gràcia. El salón necesitaba ganar orden, estilo y aprovechar mejor la luz natural, así que diseñamos un mueble que, al cerrarse, ocultaba la televisión por completo al mismo tiempo que también servía como soporte para colgar piezas de arte. Con esta solución, el espacio se siente inmediatamente más armónico, ordenado y tranquilo.

2. Proyectores de tiro corto
Hace unos años, proponer un proyector en una vivienda era casi una excentricidad para cinéfilos. Hoy es una alternativa real y muy limpia a nivel de interiorismo.
Para quienes buscan ideas para poner la TV sin ocupar una pared completa, los equipos actuales de tiro corto, lo que en el sector llamamos Laser TV, se apoyan sobre el propio mueble a pocos centímetros de la pared. Marcas como Samsung con su modelo The Premiere, con un diseño textil muy cuidado, o Hisense ofrecen una calidad de imagen impecable.
La pregunta que siempre nos hacen es si se ven bien de día. La respuesta es sí, siempre que se combinen con pantallas técnicas de alto contraste (ALR o CLR). Marcas especializadas como Elite Screens fabrican pantallas fijas con marcos casi invisibles o, mejor aún, pantallas motorizadas que emergen desde el suelo o desde el interior del mueble y desaparecen por completo al apagarse.
Eso sí, es una solución que requiere planificación desde el inicio del proyecto de reforma para prever las instalaciones ocultas, el audio y las distancias correctas.

3. Sistemas motorizados
Para proyectos con un presupuesto más flexible, los sistemas automatizados son una gran opción. Se trata de mecanismos que permiten ocultar la televisión sobre el techo o hacer que emerja desde un mueble bajo mediante un motor. Son soluciones muy limpias visualmente porque despejan las paredes por completo, aunque su instalación es técnicamente más compleja y requieren una inversión mayor.

Entonces… ¿hacia dónde va la televisión en nuestras casas?
El futuro no es obligatoriamente crear salones “anti-televisión”. El futuro es dejar de diseñar las casas en función de ella.
Cuando una estancia se libera de la necesidad de mirar hacia un único punto fijo, se abren nuevas posibilidades de distribución, empiezan a ganar protagonismo las personas, las vistas al exterior, el rincón para teletrabajar que antes no cabía o esa zona de sofás enfrentados que invita a charlar o descansar cómodamente.
En Sezam creemos que un buen proyecto de interiorismo no consiste en imponer una tendencia ni una forma de vida concreta. Consiste en escuchar cómo quieres vivir tú y diseñar el espacio para potenciarlo.
Integrar la televisión en el salón no siempre consiste en esconderla, sino en decidir qué lugar debe ocupar dentro de tu forma de vivir la casa. A veces estará presente. A veces desaparecerá. Y, a veces, para conectar de verdad con tu casa, el primer paso es simplemente dejar de mirar hacia el mismo punto de siempre.